La Policía Nacional ha desarticulado la cúpula de una organización criminal dedicada a cometer estafas en toda España mediante la técnica del “falso empleado de banca”, un método de phishing con el que engañaron a cientos de personas para obtener sus claves bancarias y vaciar sus cuentas.
El operativo, desarrollado con más de 100 agentes en distintas provincias, se ha saldado con 11 detenidos y la intervención de criptoactivos, casi 30.000 euros en efectivo, joyas, relojes de lujo y material tecnológico.

Una estafa perfectamente estructurada
La investigación comenzó a principios de 2025, cuando los agentes detectaron que varios delitos cometidos en distintas provincias españolas compartían un mismo patrón.
El análisis permitió identificar una red organizada que utilizaba la técnica del phishing bancario, haciéndose pasar por personal de entidades financieras para obtener acceso a las cuentas de los clientes.
Los miembros de la organización contaban con una amplia base de datos de clientes que utilizaban para contactar telefónicamente a las víctimas.
Bajo el pretexto de “verificar movimientos fraudulentos”, generaban un clima de confianza y convencían a las personas de que debían facilitar sus claves de acceso u operación para “bloquear” las supuestas transacciones sospechosas.
En realidad, con esas claves, los estafadores autorizaban transferencias bancarias y compras online, realizaban movimientos instantáneos de dinero e incluso adquirían criptomonedas en plataformas digitales.
Operativo policial en varias provincias
La primera fase de la operación culminó con 11 registros y 11 detenciones en un despliegue simultáneo coordinado en San Fernando, Jerez de la Frontera, Chiclana de la Frontera (Cádiz) y Sabadell (Barcelona).
Durante la intervención, se confiscaron 27.660 euros en efectivo, criptoactivos por valor de 7.500 euros, seis teléfonos móviles, joyas, relojes de alta gama, ordenadores, consolas y otros efectos obtenidos con dinero ilícito.
Los agentes también recuperaron un documento de identidad sustraído, así como prendas de lujo y material electrónico utilizado en la comisión de los delitos.
Inicialmente, la investigación había identificado 111 víctimas, pero el análisis de los dispositivos intervenidos reveló un total de 273 personas estafadas y un perjuicio económico superior a 778.000 euros.

Cómo operaban los falsos empleados
Los miembros de la red disponían de decenas de teléfonos móviles y líneas registradas con identidades falsas, lo que les permitía cambiar constantemente de número para evitar ser localizados.
Durante los periodos de actividad, se alojaban en hoteles, donde se registraban con documentación sustraída y utilizaban redes Wi-Fi públicas no vinculadas a sus verdaderas identidades.
Los investigadores comprobaron que los estafadores se desplazaban entre distintas provincias para ejecutar campañas de estafa desde ubicaciones cambiantes, dificultando el rastreo técnico y financiero.
Una red con estructura jerárquica
En la cúspide del entramado se encontraban cuatro dirigentes, responsables de organizar las campañas fraudulentas y coordinar a un grupo de colaboradores conocido como “mulas bancarias”.
Estas personas eran reclutadas para recibir y mover el dinero sustraído de las cuentas de las víctimas, utilizando sus propias cuentas o identidades a cambio de una comisión económica.
Algunas de las “mulas” fueron coaccionadas para retirar efectivo y entregarlo a los líderes de la red.
Los captadores, conocidos en el argot policial como “droppers”, seleccionaban personas en situación vulnerable o con dificultades económicas para integrarlas en la cadena de blanqueo.
Segunda fase: desmantelamiento completo
Durante la segunda fase de la operación, los agentes arrestaron a ocho miembros adicionales del grupo en la provincia de Alicante —en localidades como Elche, Catral y Guardamar del Segura— y uno más en Lleida.
Se realizaron seis registros en los que se incautaron más de 15.000 euros en efectivo, armas de fuego y munición, ordenadores, teléfonos móviles, relojes, joyas y un vehículo de alta gama.
Los detenidos fueron puestos a disposición judicial por los delitos de estafa, usurpación de identidad, pertenencia a grupo criminal, detención ilegal y coacciones.
Más de un millón de euros defraudados
El balance total del operativo refleja la magnitud del fraude:
- 273 víctimas identificadas.
- Más de 778.000 euros sustraídos.
- Casi 30.000 euros en efectivo intervenidos.
- Criptoactivos, relojes, joyas y artículos de lujo confiscados.
El perjuicio económico real podría superar el millón de euros, según las estimaciones de la UDEF, que continúa analizando los dispositivos electrónicos incautados para identificar nuevas víctimas.
Los arrestados fueron puestos a disposición de los Juzgados de Guardia de Jerez de la Frontera y Chiclana de la Frontera, mientras que la investigación sigue abierta para localizar al cuarto dirigente principal, sobre el que pesa una orden de búsqueda y captura.
